La santidad de la vida versus el aborto
Si existe un asunto de ética que causa división en varios países en estos días, es el tema del aborto provocado. Posiciones totalmente contrarias desde una condena radical a toda clase de aborto, hasta la despenalización legal igualmente de toda clase de aborto.
No vamos a tratar de cuestiones más complejas como si el aborto es justificado o no en el caso de incesto, de violación o por salvar la vida de la madre. Nuestro estudio se enfoca específicamente al caso del aborto provocado.
TRES CORRIENTES RESPECTO AL ABORTO
Al debatir sobre este importante y muy sensible asunto del aborto, hay estos tres abordajes:
1) los “pro-aborto”
2) los “pro-vida”
3) los “pro-elección”
Los dos primeros están claramente definidos como quienes defienden el cortar la vida en desarrollo del bebé, y los que defienden el sustentar la vida en desarrollo del bebé.
El tercer grupo denominado “pro-elección” ha tratado de conciliar las dos primeras corrientes irreconciliables, diciendo que queda en la facultad de la madre el elegir o no abortar: lo cual, sin embargo evidencia al inclinarse por el facultar elegir el aborto, que se suma al grupo “pro aborto”, pese a que se pregona, “personalmente yo no tendría un aborto, pero creo que es un asunto de decisión personal de cada uno”. ¡Decisión personal para quitar la vida o no de un bebé indefenso!
Cabe aquí una pregunta de total seriedad ética, ¿es el ser humano dueño de la vida de otro ser humano, como para truncarla o tener la facultad de escoger poder hacerlo?
1. EL ESTADO COMO EL FACULTADO PARA DECIDIR SOBRE EL ABORTO
Ante lo crucial de este asunto tan controvertido, se apela a que sea el Estado quien legisle a favor de interrumpir el embarazo y acabar con la vida en desarrollo de un bebé abortándolo.
Ya hay países que han legislado a favor del aborto. Hay otros muchos que aún mantienen la legislación que penaliza el ejercicio del aborto, con excepciones para casos de violación, incesto, peligro de la vida de la madre y otros casos de excepción extraordinarios y especificados.
Ante quienes pugnan porque el Estado legisle “pro-aborto”, hay que preguntar tres cuestiones fundamentales.
¿Puede un Estado legislar en contra de la Constitución Nacional que defiende la vida de todos los seres humanos del país, y cambiar esa Constitución, arrogándose la facultad legal de atentar contra la vida de un ser humano indefenso como es el bebé en desarrollo?
¿Si es ético facultar el cortar la vida en desarrollo de un bebé, entonces con el mismo principio se estará dando carta abierta a cualquier otro homicidio?
¿Pueden las autoridades de un Estado violar flagrantemente la Legislación del Legislador Supremo, Dios, a Quien tienen que responder y ser leales como quienes han recibido autoridad delegada Suya, y que dice con todo énfasis: NO MATARÁS, mandamiento supremo, permanente e inamovible, consagrado tanto en el Decálogo como en la ampliación aplicada que hace Jesucristo, Deut. 5:17, Mt. 5:21-22?
Además, los gobernantes deben tener muy en cuenta que las naciones que se rebelaron contra los principios éticos de Dios, han perecido por imperios poderosos que fueron. No se puede poner en juego disposiciones contrarias a las normas del Creador de la vida, del matrimonio y de la familia, instituciones fundamentales de la sociedad y socavar sus bases.
AL TRATAR DEL ABORTO SE ESTÁ TRATANDO CON LA VIDA HUMANA.
¿Estamos tratando con la vida humana cuando debatimos sobre el aborto? Si detener el crecimiento de un embrión es realmente un homicidio. esto ha dado lugar a controversias con fuertes crispaciones.
Por experiencias maternales y por conclusiones biológicas se sabe a ciencia cierta que el feto, el bebé en desarrollo es un ser vivo, que oye, se mueve, reacciona ante afectaciones internas y externas. Tanto es así que al ser extraído bárbaramente con pinzas abortivas se ven contracciones claras de sufrimiento.
Se han hecho documentales innúmeros al respecto. Uno de ellos muy dramático es el realizado por el médico que en Estados Unidos practicó millares de abortos hasta que entró en razón, se arrepintió y se convirtió en abanderado contra el aborto, graficando en imágenes descarnadas lo que acontece en el aborto al truncar cruelmente la vida de un bebé indefenso. Sigue impactando en la conciencia humana su documental “Grito Silencioso”.
El feto es un ser vivo, es una persona humana.
EL BEBÉ EN DESARROLLO TIENE VIDA INDIVIDUAL Y PROPIA.
Cuando se alega que el prohibir a la madre el derecho a decidir por el aborto es coartar su libertad y sus derechos, se olvida tener en cuenta el derecho de un inocente indefenso, el del bebé en desarrollo.
Toda libertad está limitada por los derechos de otra persona.
Cierto que tenemos derechos sobre nuestro cuerpo, que se limitan tanto por la destrucción del mismo, como por la defensa de la vida de otro ser humano.
La cuestión real es que la mujer tiene el derecho moral de hacerlo con algo que está supeditado a su nutrición y sostenimiento, como es el caso de un bebé en desarrollo dentro del útero maternal, se alega enarbolando la bandera “pro-aborto”, subrayando que la mujer tiene total derecho sobre su cuerpo.
No hay lugar a discusión el hecho que un bebé que está creciendo se encuentra dentro del cuerpo de la madre de quien depende su desarrollo, pero que ese bebé tiene vida individual y propia.
El código del ADN de ese bebé en desarrollo tiene una identidad distinta de su madre.
Así determinan los estudios de los científicos a partir de los setentas.
Concluyen en forma definitiva que desde la perspectiva biológica el bebé en desarrollo tiene que ser distinguido de su madre, aunque lo esté llevando y sustentando dentro de ella.
La gran mayoría de personas que se oponen al aborto y enarbolan la bandera “pro-vida”, no se oponen en realidad a la mujer o a la libertad humana, o al libre albedrío del ser humano, sino que se oponen a la destrucción voluntaria de un ser humano vivo.
Pero hay quienes con toda desfachatez dicen que aunque los bebés en desarrollo dentro del vientre materno son personas humanas con vida, pero que todavía permanece la elección de la madre de deshacerse de ellas. Esto es francamente espeluznante.
2. AYUDAR CON LA MEJOR ACOGIDA Y DILIGENCIA A QUIEN LUCHA CON LA DECISIÓN DE ABORTAR O NO.
Ante la realidad de muchas mujeres que tienen en su ser bebés no deseados y que sufren fuertes presiones porque aborten. Presiones de parte de los varones que engendraron y que no tienen la hombría de bien de encarar dignamente lo que hicieron. O aun de los padres iracundos y egoístas que diciendo verse lastimados en su honor, rechazan a sus hijas que llevan el embarazo de un niño fuera de matrimonio olvidando que si ellos, los padres, no aceptan y envuelven con amor a la hija dolida y sufriente, quiénes otros esperan que la acepten. Y empujan con rabia desnaturalizada a abortar, a matar a la nieta(o), que es ternura y corona de los abuelos.
Ante esta brutal frecuente realidad, hay un lugar donde acudir y cuyas puertas deben estar abiertas con el amor de Su Cabeza y Señor Jesucristo, es la comunidad cristiana. Comunidad que debe constituirse en el amparo sanador y sustentador de madres con un bebé no deseado en su vientre. Servir de mediadora ante el padre de la criatura, ante los progenitores de la mujer. Ayudar en la sanidad interior con consejeros y profesionales cristianos. Acoger con todo amor, misericordia y sustento a la madre y al bebé, que para eso sirven también diezmos y ofrendas e infraestructuras físicas eclesiásticas; a más de disponer con muchos hogares de cálida acogida de discípulos de la membresía cristiana..
DEFENDER LA VIDA EN DESARROLLO DE UN BEBÉ CONTRA EL ABORTO, ES DEFENDER LA SANTIDAD DE LA VIDA.
La vida en desarrollo de un bebé tiene características humanas en términos de forma, tamaño, funciones, elementos biológicos en formación maravillosa, corazón, ojos, pies, pulmones y todo lo de un ser humano. Tiene una identidad genética personal. Es un ser vivo.
El cristianismo, fiel y obediente al Autor de la vida, Dios, quien legisla NO MATARÁS, es “pro-vida”, porque la vida viene de Dios y hay en ella el elemento de santidad de un Dios Santo.
La vida del ser humano se inicia desde la concepción. Hay muchos textos de la Sagrada Escritura que hablan de la vida personal de los infantes cuando todavía se encuentran en el vientre de su madre.
A manera de un ejemplo, es radiantemente conmovedor el reflexionar especialmente en momentos de espera del alumbramiento de una madre, ese maravilloso canto a favor de la vida y de la asombrosa intervención de Dios en dar vida y desarrollo aun en el mismo seno maternal, el Salmo 139:13-17,
Porque Tú, oh Dios, formaste mis entrañas.
Tú me hiciste en el vientre de mi madre.
Te alabaré, porque formidables,
maravillosas son Tus obras.
¡Estoy maravillado y mi alma lo sabe muy bien!
No fue encubierto de Ti mi cuerpo,
bien que en oculto fui formado,
y entretejido en lo más profundo.
mi embrión vieron Tus ojos,
y en Tu libro estaban escritas todas aquellas cosas
que fueron luego formadas,
sin faltar una de ellas.
¡Cuán preciosas me son, oh Dios, Tus acciones!
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