Tbilisi la tierra de la Revolución Rosa, ahora es tierra para la revolución de la Biblia
Tbilisi. Georgia es un país lleno de contradicciones. Si bien es una de las naciones cristianas más antiguas, y es famosa por su tolerancia hacia otras creencias, la comunidad cristiana está profundamente dividida. Eso hace que el trabajo de la Sociedad Bíblica aquí sea difícil.
Sin embargo, el pequeño pero entusiasta equipo de la Representación en Georgia de las Sociedades Bíblicas Unidas (RGSBU) lucha por atender las necesidades de todas las Iglesias. Desde el incesante trabajo para desarrollar buenas relaciones con la Iglesia Ortodoxa, hasta la distribución de Escrituras a los católicos romanos en comunidades remotas, y desde visitar a refugiados provenientes de Abkhazia hasta subsidiar altamente el costo de las Biblias en un país con retos económicos considerables, la RGSBU sigue profundamente dedicada a suministrar las herramientas para que los georgianos interactúen con la Biblia.
«La Biblia ocupa un lugar muy especial en nuestra sociedad»
Mientras caminamos por los alrededores de Tbilisi, Avtandil Guruli, director ejecutivo de la Representación en Georgia de las Sociedades Bíblicas Unidas, nos habla acerca de las alegrías y de los retos de la obra bíblica, en una de las naciones cristianas más antiguas del mundo.
Es un día soleado y las calles empedradas y anchas, y las avenidas caóticas de Tbilisi están llenas de gente que se dirige a sus trabajos. Los jóvenes con su ropa a la moda, de marca, y hablando en sus celulares pasan al lado de ancianas pobremente vestidas que hacen sonar las latas pidiendo limosna, en tanto que automóviles soviéticos dilapidados compiten por puestos en las calles con vehículos de doble tracción de un negro brillante.
Un pasado turbulento
Tbilisi le ofrece al visitante muchos panoramas y experiencias que cuentan la historia del pasado rico y turbulento de Georgia, y muestran las aspiraciones de una democracia moderna, occidental. Luminosos hoteles de cinco estrellas y un restaurante McDonald’s recientemente construido y más bien imponente, son muchas de las características de la ciudad, como también lo es una vasta colección de antiguas iglesias ortodoxas y grandiosos monumentos de estilo soviético.
Por la noche Tbilisi se convierte en un espectáculo magnífico, ya que todos los edificios importantes se iluminan de manera extravagante. Pero esto, junto con una estatua dorada recientemente construida de San Jorge dándole muerte al dragón, situada al frente del ayuntamiento de Tbilisi, ha sido motivo de controversia en un país cuyos habitantes luchan para conseguir los medios de subsistencia.
«La mayoría de los georgianos son muy pobres, ganan cerca de tres a cuatro dólares al día», comenta Avtandil Guruli, el director ejecutivo de la Representación en Georgia de las Sociedades Bíblicas Unidas. Se detiene en una de las muchas librerías alineadas en las calles.
«Como pueden ver, los libros son bien caros. Por ejemplo, una Biblia cuesta cerca de US$ 12, en tanto que un maestro gana menos de US$ 100 al mes. En los últimos dos años los precios de los artículos y los servicios se han más que duplicado, y esto ha causado dificultades enormes. La Sociedad Bíblica, sin embargo, no ha aumentado el precio de las Escrituras como sería el caso. De hecho, el precio de una Biblia no ha subido en siete años, porque queremos que el mayor número posible de personas pueda comprarla».
Pero a pesar de los esfuerzos por mantener las Escrituras a un precio accesible, las ventas de la Sociedad Bíblica cayeron en los dos últimos años. No obstante, esto no se ha debido únicamente a las dificultades económicas, según lo explica Avtandil mientras caminamos por una calle empedrada de la ciudad vieja.
«Hasta hace un par de años vendíamos Escrituras a librerías aquí, pero dejaron de comprárselas a las Sociedades Bíblicas porque la Iglesia Ortodoxa erróneamente nos considera una organización protestante».
Al entrar a una de estas tiendecitas oscuras, llenas de iconos, cruces y de otras curiosidades religiosas, Avtandil examina algunas de las ediciones de la Biblia que están a la venta.
«Estas no son de buena calidad», comenta. «La gente las compra porque saben que se supone que los cristianos posean su propia Biblia, pero están tan mal hechas que es increíblemente difícil leerlas».
Avtandil sostiene un ejemplar del Nuevo Testamento de cubierta negra.
«Este fue un manuscrito del Nuevo Testamento que se sacó a la carrera y se distribuyó gratuitamente por grandes cantidades a principio de la década de los años noventa, así que no es una buena traducción. Yo tuve uno de esos ejemplar en esos años».
Dejamos la calle empedrada y sus oscuras tiendecitas, mientras Avtandil nos explica que los lugares de venta de la Sociedad Bíblica que aún quedan son dos librerías seculares en Tbilisi y la propia librería, aunque pequeña.
«Todo el mundo sabe que las Escrituras que suministramos son de muy buena calidad», dice, «por eso inclusive tenemos sacerdotes ortodoxos que vienen privadamente a nuestra librería para comprar sus ejemplares personales de la Biblia. No pueden usarlas en los cultos de la iglesia ni recomendarlas oficialmente a sus congregaciones, pero muchos las emplean en sus lecturas personales.
Una buena inversión
«También contamos con muchos estudiantes del seminario ortodoxo que nos compran libros. Les ofrecemos un descuento especial del cincuenta por ciento; pensamos que se trata de una buena inversión para el futuro, porque nos ayuda a desarrollar buenas relaciones con ellos».
Mientras Avtandil está animado porque muchos seminaristas ortodoxos muestran interés por leer la Biblia, le preocupa que la misma Iglesia Ortodoxa no exhorte a sus fieles a leerla.
«El cristianismo llegó a Georgia por primera vez en 327 d.C. y por eso, por tradición, la Biblia ocupa un lugar muy especial en nuestra sociedad», afirma. «Todos saben que es especial y deben poseer un ejemplar, y que sería muy bueno que la leyeran. No obstante, cuando la iglesia dominante no impulsa la lectura de la Biblia, solo pocas personas que tienen un interés particular se esforzarán para de verdad abrirla y leerla».
A pesar de estos problemas, la Sociedad Bíblica sigue luchando para servir a todas las iglesias, entre ellas la Iglesia Ortodoxa. Dos de sus proyectos más significativos se han emprendido por solicitud de algunos clérigos ortodoxos: la publicación de una nueva edición del Evangelio de la Comunión y la Biblia Ortodoxa para niños.
De letra grande
«El Evangelio de la Comunión es un libro de letra grande que contiene solamente los cuatro Evangelios», explica Avtandil. «Es algo que se usa en la Iglesia Ortodoxa como parte del culto. En la Biblia Ortodoxa para niños se usan ilustraciones tipo iconos, producidas por la Sociedad Bíblica Griega, que resonará con familias que asisten a la Iglesia Ortodoxa. Ambas publicaciones ya están terminadas, pero esperamos la bendición del patriarca antes de imprimirlas».
Justo a la vuelta de la esquina de las librerías ortodoxas en la ciudad antigua, se encuentra una iglesia católica; una de las dos en Tbilisi, con una comunidad católica de entre quinientas y setecientas personas.
«Hay varios miles de católicos al sur de Georgia», dice Avtandil. «Trabajamos bien con la Iglesia Católica Romana. El año pasado, como parte de nuestro proyecto La Biblia para la Georgia rural hicimos una distribución gratuita entre los católicos en el sur, y el periódico católico escribió un artículo acerca de ello, y citaba lo que la gente decía: “Nos sentimos olvidados por todos los demás. Es tan bueno ver que hay alguien que atiende a nuestras necesidades y que no nos ha olvidado”».
A poca distancia de la Catedral Católica se encuentran una iglesia ortodoxa, una iglesia armenia, una sinagoga y una mezquita.
«Los georgianos se enorgullecen del hecho de que tenemos iglesias, sinagogas y mezquitas muy cercanas, que coexisten pacíficamente», comenta Avtandil. «Pero al mismo tiempo tenemos a la Iglesia Ortodoxa Georgiana que se rehúsa a reconocer a otras iglesias cristianas. Es una situación insólita».
Las oficinas de la Sociedad Bíblica están situadas en una atractiva avenida de tres carriles en el centro de Tbilisi —un lugar ideal para atraer el interés de los transeúntes— pero la Sociedad Bíblica no quiere poner a la vista más de dos pequeños letreros, uno en georgiano y el otro en inglés, afuera de las oficinas, debido al hecho de que han quebrado las vitrinas en varias ocasiones.
No más violencia
«Aunque no se han dado casos de violencia por parte de religiosos extremistas desde 2002, todavía recordamos esa época», dice Avtandil al referirse al incidente cuando tres de los empleados de la Sociedad fueron golpeados y miles de Escrituras destruidas. «Pero las cosas son ahora mejores para la Sociedad Bíblica. Nos sentimos más aceptados como organización. Tenemos un buen equipo de cinco empleados, y todos hacemos un poquito de todo; ¡lo mismo que ser el director ejecutivo, soy conductor, editor y distribuidor! Desde noviembre de 2006 hemos recibido más de mil seiscientos visitantes en nuestro sitio web, en el que aparecen mensualmente concursos bíblicos, y cerca de un ocho a diez por ciento de personas participan. Tenemos unas veinte llegadas en nuestra web todos los días.
«Tenemos dos opciones para el futuro. La primera y preferible es tratar de establecer una buena relación con la Iglesia Ortodoxa, sin perder nuestra independencia. Esto nos daría el potencial de desarrollar nuestro trabajo, y tendríamos un gran aumento en las ventas.
«Si esto no sucede, la segunda opción es la de continuar trabajando como hasta ahora, servir a otras iglesias y al mercado secular. Así tenemos un mercado de unas cien mil persona»
Un proyecto importante que la Sociedad quiere emprender en un futuro cercano, es el de una traducción de la Biblia al georgiano: algo que beneficiaría a los cristianos de todas las denominaciones.
«Tenemos dos ediciones de la Biblia en georgiano moderno, pero cuando se preparó no teníamos el Paratexto, por eso tiene algunas inconsistencias y expresiones antiguas», explica Avtandil. «Por eso necesitamos una nueva traducción de buena calidad que nos pertenezca. Aunque primero necesitamos formar un equipo de traducciones, con representantes de todas las iglesias, que deberán ser capacitados».
De todos los productos de la Sociedad Bíblica, las Biblias para niños son las más populares; algo que le da a Avtandil esperanza para el futuro.
«Hay toda una generación de niños hoy que tienen acceso a las Escrituras y que las están leyendo, lo que es buena noticia», sonríe. «Esperamos publicar pronto una Biblia gráfica, con la esperanza también de que atraiga a adolescentes y a jóvenes a leer la Biblia».
Fuente: Labibliaweb
Recomienda este artículo, Hazlo parte de tus Enlaces
If you enjoyed this post, please consider to leave a comment or subscribe to the feed and get future articles delivered to your feed reader.




Comments
No comments yet.
Leave a comment