LÃderes idóneos para nuestros jóvenes
Los lÃderes pueden hacer o deshacer un ministerio. Un ministerio juvenil sin un liderazgo adecuado nunca puede ser saludable, pero uno con una abundancia de lÃderes de calidad siempre tendrá el potencial para serlo (véase Pr 11:14 )
Los ministerios para jóvenes carentes de lÃderes a menudo están sobrecargados, tensos y demasiado cansados para una nueva visión, se contentan con mantener las cosas como están y se estancan. Por eso es tan importante que los obreros de jóvenes comiencen sus ministerios bien, buscando lÃderes y aprendiendo a ser lÃder de lÃderes y formador de formadores. Si usted está en una iglesia que no le brinda poder a la congregación para hacer el trabajo del ministerio, el desarrollo del liderazgo será particularmente difÃcil.
Incluso los ministerios de iglesias que desafÃan constantemente a la gente para involucrarse luchan para encontrar suficientes lÃderes.
La cantidad de trabajo que conlleva el desarrollo de un liderazgo de calidad nunca tiene fin. Es un ciclo continuo de buscar lÃderes, prepararlos, cultivar su crecimiento espiritual, y darles el poder para hacer el ministerio, y motivarlos a continuar. Cuantos más lÃderes de calidad tenga, más madurarán sus jóvenes espiritualmente. Cuando sus jóvenes crezcan espiritualmente, su ministerio crecerá numéricamente, y este crecimiento requerirá lÃderes adicionales.
Desarrollar a los lÃderes es la mejor combinación de bendición y carga que conozco en la iglesia: es una bendición ver a los adultos ministrar a los jóvenes, y es una carga encontrar adultos, prepararlos y motivarlos a trabajar con los jóvenes.
¡No puedes hacerlo solo!
Vemos una gran cantidad de personas que entran y salen del ministerio para jóvenes porque muchos de ellos tratan de hacerlo todo solos. Algunos obreros de la juventud me dicen que no tienen suficiente tiempo para buscar lÃderes; no tienen tiempo suficiente porque están demasiado ocupados haciéndolo todo.
Este no es un problema nuevo. El famoso pasaje del liderazgo, en Éxodo 18, revela que Moisés trató de dirigir al pueblo de Israel por sà solo, hasta que su suegro Jetro habló con él (vr. 17–23). Jetro le dijo a Moisés que esa gente se irÃa a su casa satisfecha, porque se sabrÃan cuidados y sus necesidades estarÃan satisfechas. Este consejo se dio hace miles de años, pero todavÃa se aplica al liderazgo en el dÃa de hoy.
Cuando me preguntan cuál es la mejor proporción de jóvenes por lÃder, a menudo señalo el ejemplo de Jesús. Él era Dios y, sin embargo, tenÃa una proporción de doce a uno.
Debido a su relación con Pedro, Santiago y Juan, hasta podrÃa sugerir que su proporción se acercaba más a tres personas por cada lÃder. En nuestra iglesia tratamos de establecer nuestra meta en una proporción de cinco a uno para los grupos pequeños, y aun asÃ, a la mayorÃa de nuestros lÃderes se les hace difÃcil invertir el tiempo y los cuidados que requieren cinco jóvenes.
Tanto las palabras de Jetro como el ejemplo de Jesús nos muestran nuestra necesidad de ayuda. Con este imperativo viene la obligación más grande: confiar en Dios que proveerá lÃderes. Él tiene a los lÃderes para nuestro ministerio; sólo tenemos que encontrarlos.
¡Lo puedes hacer!
Un proceso de cinco pasos para encontrar lÃderes
A nosotros nos toca ser fieles haciendo lo posible, y tener fe en que Dios hará lo imposible. Los siguientes pasos lo ayudarán a hacer lo posible en su búsqueda de lÃderes buenos. Estos pasos implican un proceso continuo.
Paso 1:
Piensa en tu actitud de liderazgo
Tu actitud acerca de los lÃderes tendrá un impacto en los métodos para encontrarlos. Prefiero usar la palabra lÃder en vez de voluntario. Me gusta lÃder porque connota acción y afirma el valor del lÃder.
Voluntario da la idea de alguien que tiene que llenar un hueco que nadie más quiere ocupar; no es una palabra tan positiva como lÃder. Su habilidad de encontrar lÃderes voluntarios comienza por cómo usted los considera.
La actitud: «necesitamos voluntarios para sobrevivir».
Un pastor con esta actitud comunica: «Necesito a alguien para llenar este hueco, asumir esta responsabilidad o enseñar esta clase.» Por lo general, esta actitud viene como resultado de que el pastor esta agobiado con las demandas del ministerio. Este tipo de pastor con ojos desesperados y una voz implorante, encuentra voluntarios en potencia y recibe a cualquier persona en lugar de buscar el candidato idóneo para el trabajo.
Cada pastor de jóvenes que conozco tiene cuentos horripilantes de voluntarios que resultaron ser un problema, los cuales fueron reclutados con la actitud «aceptaré a cualquiera».
La actitud: «necesitamos lÃderes para prosperar».
Los ministros de jóvenes que tienen esta actitud, están menos agobiados por las tareas y más interesados en cultivar a sus jóvenes. Miran a los lÃderes potenciales como ministros y consideran la forma particular en que Dios los ha formado para ministrar. Estos ministros de jóvenes están dispuestos, pero no desesperados por llenar huecos. Creen que la persona correcta prosperará como lÃder y que los jóvenes prosperarán a causa de su ministerio.
Su actitud hacia los lÃderes potenciales afectará su estilo para encontrarlos y prepararlos para el ministerio. Una actitud de prosperidad les da autorización a los lÃderes para hacer el ministerio porque usted realmente cree que Dios puede trabajar a través de ellos y cree que lo hará.
Paso 2:
Rompe los estereotipos existentes
Hacemos más difÃcil el trabajo de encontrar lÃderes cuando perpetuamos los estereotipos existentes de un perfil de obrero de jóvenes. Durante años le he estado preguntando a la gente de la iglesia cómo describirÃan a un buen obrero para jóvenes. He aquà algunas respuestas:
• joven
• chistoso
• atlético
• hábil frente a las multitudes
• maestro de mucha autoridad
• conoce la Biblia
• personalidad extrovertida
• tiene carisma
• entiende la cultura joven
Al ver esta lista, es fácil entender por qué la mayorÃa de la gente en nuestras iglesias es reacia en ofrecerse: ¡No calzan con la descripción! Estas cualidades representan una minúscula parte del cuerpo de Cristo y sólo un tipo de obrero para la juventud: uno que escasea.
Si quieres encontrar lÃderes, muéstrale a tu congregación una nueva imagen de cómo debe ser un obrero para los jóvenes. A la gente de nuestra iglesia les digo que buscamos dos cualidades: amor a Dios y un corazón para jóvenes. Les digo: «Si ama a Dios y siente ternura por los jóvenes, puede llegar a ser un gran obrero para los jóvenes. ¡Eso es todo lo que necesita para comenzar!»
Entonces les muestro una lista de los tipos de lÃderes que buscamos:
• ancianos
• introvertidos
• jóvenes
• casados
• músicos
• sin terminar secundaria
• ciclistas
• estudiantes de universidad
• mecánicos
• padres
• contadores
• cristianos maduros
• gente con un pasado difÃcil
• obsesionados con las computadoras
• nuevos cristianos
• atletas
• padres solteros
• ex-animadores
• empresarios
• gente ocupada
• obreros
• artistas
• cocineros
• casados hace mucho tiempo
• administradores
• luchadores profesionales
Compilamos esta lista para comunicar que necesitamos de toda clase de lÃderes para ministrar a toda clase de jóvenes.
Después de trabajar con centenares de voluntarios a través de los años, he aprendido que los mejores lÃderes no han sido los que habrÃa escogido de una multitud. Le sorprenderá saber que algunos de los mejores voluntarios que hemos tenido, son mucho más viejos que el estereotipo del lÃder para jóvenes. Traje a nuestro equipo de voluntarios a un hombre de unos setenta años llamado Marvin.
En este momento no estoy pastoreando esa iglesia, pero hasta hoy, Marvin, que anda bien entrado en sus ochenta, sigue trabajando allà con los jóvenes. ¡Es un magnÃfico obrero de jóvenes! Sensible, sólido, alentador y apasionado con los jóvenes. Tiene un fuerte ministerio con los padres, porque ha caminado en sus zapatos, y habla la verdad. Marvin no es un chillón, no sabe mucho acerca de la cultura de la juventud, no podrÃa nombrar una banda de música actual y tal vez no sepa qué es MTV (programa televisivo de vÃdeos musicales) pero se para en la puerta mientras que los jóvenes entran a la clase de la escuela dominical, les da un abrazo de abuelito y les dice: «Tú sabes que Marvin te ama, ¿verdad?» ¡Todos lo saben! Estos jóvenes están impresionados con ese amor sincero, con las expresiones auténticas y su sabidurÃa de años. Los ministerios para jóvenes tienen que romper sus estereotipos y comenzar a buscar candidatos como Marvin, que ama a Dios y tiene un corazón para los jóvenes.
Paso 3:
Simplifique las oportunidades de servicio
Muchos de nosotros perdemos lÃderes potenciales porque limitamos nuestras oportunidades de servicio a dos posiciones: todo o nada. Todos en su iglesia son obreros potenciales para jóvenes si usted les brinda oportunidades para servir que sean más simples y no tan amenazadoras como lo es trabajar directamente con los jóvenes. Como hemos visto, el paso uno nos muestra que debemos considerar a los lÃderes como ministros antes que voluntarios que sólo llenan un vacÃo. El paso dos nos enseña la variedad de gente que puede ministrar a los jóvenes. El paso tres es importante porque destaca que en el cuerpo de la iglesia ahora todos se pueden considerar como candidatos potenciales para el ministerio con la juventud.
Si de veras cree que todos los cristianos son llamados a hacer la obra del ministerio, entonces debe ver a cada cristiano como un obrero potencial para la juventud. Su trabajo no es decirle a la gente que la voluntad de Dios es que ellos colaboren con el ministerio para jóvenes, pero sà es avisarle a la iglesia de sus necesidades y las oportunidades que ellos tienen de servir en su ministerio.
Reúna nombres para formar un equipo de animadores:
Nuestro equipo de animadores se compone de personas de nuestra iglesia que apoyan el ministerio para jóvenes o a uno de nuestros lÃderes. Son aquellos que ayudan ocasionalmente en el ministerio juvenil. Los animadores no tienen responsabilidades especÃficas; ellos nos llenan de ánimo, confianza y apoyo.
Reúna personas con posesiones o habilidades para formar un equipo de recursos:
Este equipo ofrece una oportunidad para que las personas participen en el ministerio de jóvenes compartiendo sus posesiones o habilidades especÃficas. La gente participa en el equipo de recursos facilitándonos alguno de sus bienes o aportando alguna de sus habilidades. Son personas que quieren apoyar nuestro ministerio pero no necesariamente quieren invertir tiempo con los adolescentes.
Cada iglesia tiene en su medio los recursos disponibles que serán útiles para los que trabajan con los jóvenes. Busque esos recursos.
Reúna a los santos para formar un equipo de oración:
El equipo de oración se compone de hombres y mujeres que participan en el ministerio de jóvenes, dándonos una base de apoyo mediante la oración. Esta es gente que ama a Dios, aunque no necesariamente disfrutan participar activamente con los jóvenes. Su compromiso es orar por una lista de peticiones de oración que les mandamos mensualmente. Ellos oran por nosotros y nosotros por ellos.
El equipo de animadores, el de recursos y el de oración requieren poca dirección y atención. Estos equipos nos ayudan tras bambalinas; no trabajan directamente con los jóvenes, nosotros mantenemos expectativas simples. La diferencia principal entre estos tres equipos y el equipo de lÃderes activos, es que este último trabaja directamente con los jóvenes.
Busque lÃderes para formar un equipo de lÃderes activos:
El equipo de lÃderes activos esta formado por personas que trabajan directamente con los jóvenes y les cuidan. Son maestros, lÃderes de grupos pequeños y adultos que acompañan a los jóvenes en actividades personales para mostrarles amor e interés. Básicamente son los ministros, mientras que los otros tres equipos están compuestos por ayudantes del ministerio. Aunque queramos buscar gente para los otros equipos, buscar lÃderes que trabajen con los jóvenes es nuestra meta principal. Mientras más lÃderes activos tengamos, mayor será el número de jóvenes que reciban atención personal y sean nutridos.
En el equipo de activos, hemos identificado dos tipos de lÃderes: lÃderes «dirigidos por el programa» y lÃderes «autodirigidos». Para determinar estas categorÃas consideramos cuánto quieren invertir los lÃderes en su ministerio. Los lÃderes dirigidos por el programa aman a Dios y se interesan en los jóvenes, pero tÃpicamente reservan su tiempo de ministerio para un programa. No se mantienen en contacto con los jóvenes luego del tiempo requerido. A menudo estos son lÃderes nuevos que están tratando de encontrar su lugar en el ministerio para jóvenes. Los lÃderes autodirigidos son los que han captado la visión de cultivar a los jóvenes. Ministran a los jóvenes después de nuestros programas regulares mediante cartas, llamadas telefónicas, visitas y actividades exteriores. Estos lÃderes sienten responsabilidad por el total desarrollo espiritual de sus jóvenes y expresan iniciativa por el cuidado de ellos.
Si es un lÃder de lÃderes, su meta será ver lÃderes dirigidos por el programa convertirse en lÃderes autodirigidos. Un voluntario que permanezca como lÃder dirigido por el programa durante más de un año, tal vez necesite alguna preparación, confrontación apacible, o un cambio de responsabilidades. Cuanto más un lÃder dirigido pueda observar cómo un lÃder autodirigido cultiva y ministra a los jóvenes fuera del programa, mejor será. Los lÃderes dirigidos necesitan lÃderes autodirigidos que representen un ministerio más allá de las fronteras del programa.
Al simplificar asà las oportunidades para servir en los equipos del ministerio para jóvenes (en equipos de animadores, recursos, oración y lÃderes activos) usted tendrá un ministerio mucho más atractivo. Dar opciones menos amenazadoras a los que tienen miedo de trabajar con jóvenes aliviará algunos de sus temores. A medida que acepten estos papeles menos intimidantes llegarán a exponerse gradualmente al ministerio y se prepararán para pertenecer al equipo de lÃderes activos.
Paso 4:
Nunca deje de buscar lÃderes potenciales
Buscar gente para unirse a los equipos es una tarea continua y de alta prioridad. Estas son algunas maneras de encontrar lÃderes:
Espere que los lÃderes actuales busquen a los nuevos:
Pedimos a nuestro equipo actual de obreros para jóvenes que busquen un voluntario durante el año. Como lÃder de lÃderes, soy, en última instancia, el responsable de formar un equipo, pero como no conozco a cada persona en la iglesia y nuestros lÃderes activos conocen a otras personas, ellos me ayudan en la responsabilidad de buscar lÃderes nuevos. Por ejemplo, como José está participando en el ministerio de hombres, él ve a los hombres como lÃderes potenciales para los jóvenes. Y como Amanda está en el coro, busca a miembros del coro que amen a Dios y tengan interés en los jóvenes. Los mejores nuevos voluntarios son los que han sido invitados por nuestro equipo ya existente. Llegan a nuestro ministerio con un capacitador listo gracias a la relación con alguien que ya está sirviendo.
Pida a los jóvenes que hablen con los adultos:
Conocà a Patricia durante un campamento para toda la iglesia. TenÃa sesenta años de edad y era abuela de seis. Me di cuenta que amaba a los jóvenes porque durante la cena siempre se escapaba para pasar por la mesa de los adolescentes y preguntarles cómo habÃa sido el dÃa. ¡Los jóvenes la amaban! Un dÃa le pregunté si alguna vez habÃa considerado la posibilidad de que su ministerio en nuestra iglesia podrÃa ser el trabajo con la juventud? Ella se rió y me dijo que era demasiado vieja, que no podrÃa relacionarse con los adolescentes actuales, y que ya tenÃa un ministerio como ujier. Traté de persuadirla diciendo: «Puedo conseguir que la iglesia busque a otra persona para ayudar a la gente a encontrar sus asientos, pero estoy buscando ministros que sirvan de ujieres para llevar a los jóvenes a la presencia de Dios».
Sé que sonaba santo, asà que me impactó que mi manipulación espiritual no funcionara. Tres veces diferentes se lo pedà en tres maneras diferentes y siempre me rechazó. Después del retiro, dos jóvenes le dijeron a Patricia que creÃan que ella serÃa una gran lÃder para los jóvenes. Le prometieron que le presentarÃan a sus amigas y la ayudarÃan a sentirse cómoda. Patricia aceptó. ¡Yo no podÃa creerlo! Estas chicas no eran graduadas del seminario, ni sabÃan nada acerca de desarrollar lÃderes. Sin embargo, fueron las figuras claves para llevar a nuestro equipo una gran obrera para la juventud. Hicieron un mejor trabajo que yo para aliviar los temores de Patricia.
Mire a los padres como lÃderes:
Los padres son magnÃficos obreros para jóvenes si entran al equipo de voluntarios de manera correcta. Al principio de cada año escolar, hacemos un gran llamado a los padres para unirse a cualquiera de nuestros tres equipos principales (recursos, oración, lÃderes activos). Antes de perseguir a los padres para invitarlos al equipo de lÃderes activos, hablamos con sus hijos adolescentes para ver cómo se sentirÃan con la participación de sus padres. Si el joven está de acuerdo con la idea, «perseguimos» a ese padre. Si un joven se ve reticente a la participación del padre y siente la necesidad de «independencia», por lo general demoramos la participación del padre hasta que el joven madure o hasta que encontremos un lugar en el ministerio donde ellos se puedan «independizar» el uno del otro. Preferimos tener la participación del joven en el ministerio, que al padre en nuestro equipo de liderazgo. La mayorÃa de los padres concuerdan con esta evaluación y están dispuestos a demorar su participación hasta que el adolescente esté listo.
Entrevistamos a los padres antes de aceptarlos, como hacemos con los lÃderes candidatos, y tratamos de descubrir sus motivos para servir en el ministerio de jóvenes. No queremos padres que espÃen a sus adolescentes, que traten de parecer santos, que sean demasiado vigilantes cuando dejan salir a sus jóvenes, o que estén desesperados por tener amistades adolescentes.
Utilice jóvenes de edad apropiada:
Si en la iglesia usted tiene un ministerio con universitarios, es posible que algunos jóvenes con aptitud de liderazgo puedan ayudar en el ministerio de los de secundaria. De la misma forma, permita que los lÃderes jóvenes maduros que están en su ministerio de secundaria, trabajen con los adolescentes más jóvenes.
Una manera efectiva de mantener involucrados a los jóvenes del último año de secundaria es permitiéndoles tener más responsabilidades dentro del ministerio.
Anúncielo en instituciones cristianas:
Si su iglesia está cerca de alguna institución cristiana (instituto, seminario, universidad), hay una gran oportunidad de encontrar lÃderes jóvenes. La mayorÃa de los jóvenes cristianos que están en las instituciones, vienen de grupos de jóvenes y ya no están cerca de sus iglesias originales.
Reúna todos los nombres posibles:
Además de todos los métodos de búsqueda antes descritos, siempre pregunto a los adultos y a los jóvenes si saben de alguien que cumpla con nuestra descripción de obrero apto para la juventud. Les digo que buscamos todo tipo de persona que ame a Dios y se interese en los jóvenes y les pregunto si saben de alguien con el que deba hablar. Si me dan el nombre de alguien que yo conozco, lo llamo y le explico sobre nuestros diferentes equipos y le pido que en oración considere participar en alguno.
Paso 5:
Invite personas a participar en el equipo de lÃderes activos
A medida que invite a las personas a participar en sus equipos, tenga cuidado de hacerlo con una actitud positiva. La manera en que hable de su ministerio es una forma de educar a la iglesia con respecto a los valores, actitudes y propósitos del ministerio para la juventud.
Use la palabra invitar:
La palabra reclutar es agresiva y evoca una imagen militar. Cuando en la iglesia usamos la palabra reclutar la gente se esconde. Están cansados de ser reclutados. En vez de reclutar a la gente, invÃtela. ¿Cuál se oye mejor?: ¿quiero reclutarlo o, quiero invitarlo? Invite a la gente a participar en su equipo de oración. InvÃtelos a observar una clase de la escuela dominical y considerar en oración si éste quizá sea un lugar donde ellos puedan involucrarse en el ministerio. La gente no tiene inconveniente en ser invitado, pero, ¿a quién le gusta ser reclutado?
Use un volante promocional para anunciar sus equipos:
Un volante promocional sirve como un recordatorio palpable de la conversación entablada con usted. Le da a la gente una idea general de lo que estamos buscando y una oportunidad de responder con la posibilidad de que le interese. A veces también ponemos anuncios en nuestro boletÃn de la iglesia.
Muestre a sus lÃderes de jóvenes poco tradicionales:
Marvin rompe el estereotipo de un obrero de jóvenes. Cuando yo hablaba con lÃderes potenciales, en mi iglesia anterior, a menudo lo llevaba conmigo. Él también contó su historia frente de la congregación. Cuando la gente escuchaba de un hombre mayor que era eficiente en el ministerio con la juventud, decÃa: Si él lo puede hacer, yo también.
Invite a los miembros potenciales del equipo de lÃderes activos a observar primero, antes de comprometerse:
Es importante que el lÃder potencial observe antes de comprometerse. Usted querrá asegurarse de que ellos vean el cuadro completo del ministerio. Algunas personas responderán entusiastamente ante la necesidad, sin tener un conocimiento del ministerio con el cual se están comprometiendo. Esto no es saludable. Prefiero hacer una incorporación lenta al equipo. Estoy ansioso por desarrollar lÃderes, pero quiero hacer elecciones sabias. Traer a alguien al ministerio es más fácil que pedirle que se vaya si las cosas no andan bien. Asà que, el lÃder de lÃderes debe ser selectivo.
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la verdad no soy lider de mi iglesia pero anhelo de todo corazon llegar a serlo, me gustaria conocer mas temas sobre liderazgo cristiano. si me podrian proporcionar alguna pagina se los agradeceria mucho. DIOS LES BENDIGA